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Mira, ¡ratas!

10 Jul Mira, ¡ratas!

Mira, ¡ratas!

El invierno y la primavera menos húmedos y más cálidos han hecho aflorar a estos invitados poco deseados en la ciudad.

Para sorpresa de vecinos y comerciantes, lo llamativo del caso no se centra únicamente en su existencia recurrente, sino sobre todo el tamaño que alcanzan las ratas. Según testigos presenciales, muchos vecinos las han tomado por gatos callejeros dado su tamaño.

Ante las numerosas quejas de los vecinos, preocupados por el efecto negativo que la proliferación de este tipo de plagas pueden generar -principalmente enfermedades e infecciones-, el Consistorio vallisoletano ha puesto en marcha desde el pasado mes de abril una campaña para atajar el problema, ubicando cebos estratégicos en puntos clave para las ratas.

Sin embargo, a pesar de que se ha reducido el número de llamadas por avistamiento, los expertos en plagas y desratización como la empresa de control de plagas Ambivall, insisten en que el problema no se ha atajado. Los responsables de la empresa de desratización exigen que las autoridades ejecuten una inversión adecuada en el tratamiento de la plaga y sobre todo en su prevención.

A pesar de la creencia errónea de que se trata de la especie conocida como rata de alcantarilla, según los expertos, estamos ante una plaga de “rattus rattus”, también conocida como rata negra. Su hábitat prioritario son los parques y jardines, de ahí que el mayor número de llamadas hayan tenido lugar en las proximidades de estas áreas.

No obstante, lo que diferencia a esta especie de rata es su extraordinaria capacidad para trepar a los árboles, lo que incluye su presencia en tejados con gran acumulación de residuos.

En manadas

Los vecinos que dieron la voz de alarma ya en abril aseguran que desde hacía días veían correr, literalmente, manadas de tres y cuatro ratas de grandes dimensiones por calles próximas a entornos verdes de la ciudad.

Las llamadas al 010 del Ayuntamiento de Valladolid se centraban principalmente en los barrios de Parquesol, cauce del Esgueva-Delicias y Paula López-Covaresa. Los testigos relatan que han vivido situaciones tan graves como estar comiendo con niños en una terraza y ver en las proximidades a una rata darse un festín en la basura.

El fenómeno no es nuevo para la ciudad, ya que tanto en La Rubia y Covaresa como en Arroyo de la Encomienda, son múltiples las quejas que llegan al consistorio y a los medios de comunicación.

Limpiar la orilla del Pisuerga y concienciación

Diversos especialistas en control de plagas de la ciudad reclaman un plan de saneamiento para las orillas del río Pisuerga. Con esta medida, explican, se limpiarían los matorrales y acumulaciones de residuos en sus proximidades, fuente de alimento y hogar para estos indeseables vecinos.

Por otra parte, llaman la atención sobre un fenómeno cada vez más habitual en el paisaje urbano de Valladolid: los espacios en los que los vallisoletanos deciden depositar comida para alimentar a los gatos callejeros. Comerciantes, hosteleros y vecinos de las zonas aledañas piden a los generosos conciudadanos que no establezcan puntos sin control ya que además de atraer a los gatos, con ello se atrae también a más ratas.

En algunos barrios, los vecinos comentan que han asistido atónitos a cómo unos gatos han tenido que huir sin probar los piensos que se colocan en estos puntos para su alimentación debido a la presencia de grandes ratas que les hacen frente para alimentarse.

Precisamente en la escasez de alimentos en sus entornos naturales, añaden los especialistas en el control de este tipo de plagas, están detrás del origen de la salida a la superficie sin temor a las personas de este tipo de animales que, por lo general, suelen temer el contacto con los humanos.

Las ciudades, grandes hábitats para las ratas

Según los biólogos, la proliferación de este tipo de plagas en grandes urbes -como Valladolid o París, que recientemente vivió un episodio similar-, será cada vez más habitual. El hombre, con su estilo de vida, ha creado entornos óptimos para su bienestar (casas, alcantarillas, edificios abandonados…).

Junto a ello, se da la paradoja de que el uso y abuso de determinados rodenticidas -pesticidas utilizados para matar o eliminar roedores-, ha generado una nueva especie de ratas resistentes a los efectos de estos tratamientos, denominadas ‘superratas’. Por ello, insisten, la prevención es clave para paliar futuras plagas.

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